El mtodo clnico en la docencia mdica

Santa Clara, ene.-abr.

 

CARTA AL EDITOR

 

 

El método clínico en la docencia médica

 

The clinical method in medical Teaching

 

 

Fernando Aparicio Martínez

Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesor Auxiliar. Hospital Universitario “Celestino Hernández Robau”. Villa Clara, Cuba.


Palabras clave: Método clínico, docencia médica, educación médica.
Key words: Clinical method, medical teaching, medical education.


 

 

Sr. Editor:

Es conocido que desde hace varias décadas se produce la crisis universal del método clínico1 con un incremento progresivo, debido a una incorrecta utilización del desarrollo científico-técnico y de los avances en los métodos diagnósticos. Es increíble que la paciencia que mostraba Hipócrates2 hace más de 2,400 años para obtener la descripción de los síntomas, su capacidad para observar y razonar los signos y la evolución de la enfermedad, se haya sustituido por una conducta que lejos de beneficiar, perjudica al enfermo y al sistema de salud.3

No debe existir ninguna contradicción entre el método clínico4 (secuencia de interrogatorio, examen físico, posibles diagnósticos, pruebas confirmatorias y conducta a seguir) y la revolución científico-técnica, que ha beneficiado los métodos de diagnóstico y tratamiento. Ambas deben complementarse si se obtiene una historia clínica con exactitud y se hace un uso juicioso y mesurado de la técnica médica, siguiendo los pasos que establece el método clínico.

En la actualidad  se observa con satisfacción que se ha reactivado la divulgación de su importancia y se aborda el tema en los diferentes medios informativos, en reuniones científicas y administrativas. En la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara los propios estudiantes se han convocado para debatir sobre el método clínico.

En el año 20035 se presentó al Concurso Premio Anual de la Salud Provincial, en la categoría de Educación Médica, un trabajo titulado: “El método clínico: una necesidad en la docencia médica para una práctica de excelencia”, donde  el autor destaca  la importancia de la educación médica para formar profesionales capaces de desarrollar una práctica médica en la que se logre una óptima atención. El docente en este empeño debe enseñar Medicina y enseñar a ser médico.

La enseñanza del método clínico6,7  durante el desarrollo del proceso formativo en la carrera de Medicina comienza con las asignaturas de Introducción a la Medicina General Integral en primer año, y con Introducción a la Clínica en el segundo semestre de segundo año. Para lograr ese objetivo es esencial el papel del docente, al mostrar e inculcar su importancia con el desarrollo de los principios éticos y didácticos de la educación médica en Cuba, de manera que constituya una práctica habitual y una convicción en su futuro desempeño. Para ello debe influir en el alumno y conducirlo hacia correctas formas de pensar y actuar, en plena concordancia con el método clínico, a fin  formar una personalidad reflexiva con sólidos conocimientos médicos -las cartas de navegación- según William Osler.

Como ha señalado Lipschitz8, el dominio del método clínico distingue al internista y es este precisamente quien primero transmite estos conocimientos en el área clínica, en los respectivos semestres de Propedéutica Clínica y Medicina Interna. No obstante, ese dominio y su enseñanza no son exclusivos de esa etapa, por lo que debe continuar en las rotaciones siguientes por las diferentes especialidades, de manera que el profesional alcance una formación integral.9

Para que el ejercicio del método clínico esté presente en los profesionales de la salud, debe ser objeto de enseñanza práctica en la actividad docente-asistencial en todos los niveles de atención, en el consultorio, el hogar, la sala hospitalaria y de manera especial en el pase de visita10  de cualquiera de las unidades docentes. No se debe olvidar que un indicador insuperable para evaluar y poder exigir la aplicación del método clínico es la historia clínica, mediante la supervisión sistemática de este importante documento. Les corresponde a los docentes, con su guía y ejemplo, poder alcanzar estos objetivos.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Moreno Rodríguez MA. Crisis del método clínico. Rev Cubana Med. 1998;37:123-8.
  2. Roca Goderich R. La medicina interna y la formación del médico. En: Temas de medicina interna vol.1. 4ta ed. La Habana: Ecimed; 2002. p. 25-31.
  3. Selman-Housein Abdo E. Guía de acción para la excelencia en la atención médica. La Habana: Científico Técnica; 2002.
  4. Aparicio Martínez F. Guía para el interrogatorio en la historia clínica. La evaluación de los síntomas. Medicentro Electron [Internet]. 2008 [citado 22 Dic 2010];12(4):[aprox. 2  p.]. Disponible en:
    http://medicentro.vcl.sld.cu/paginas%20de%20acceso/Sumario/ano%202008/v12n4a08/guia27.htm
  5. Aparicio Martínez F. El método clínico. Una necesidad en la docencia médica para una práctica de excelencia. Medicentro Electron [Internet]. 2007 [citado 22 Dic 2010];11(3):[aprox. 4 p.]. Disponible en:
    http://medicentro.vcl.sld.cu/paginas%20de%20acceso/Sumario/ano%202007/v11n3a07/metodo.htm
  6. Corona Martínez LA. El método clínico como método de enseñanza en la carrera de medicina. MediSur [Internet]. 2009 [citado 22 Dic 2010];7(6):[aprox. 3 p.]. Disponible en:
    http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/653
  7. Vidal Ledo M, Fernández Sacasas JA. La enseñanza de la clínica. Reflexiones sobre el tema. Educ Med Super [Internet]. 2005 [citado 20 Feb 2009];19(2):[aprox. 10 p.]. Disponible en:
    http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412005000200010&lng=es&nrm=iso&tlng=es
  8. Moreno MA. La medicina interna [Internet]. La Habana; 2010 [citado 24 Sep 2010]. Disponible en:
    http://files.sld.cu/medicinainterna/files/2010/04/la-medicina-interna1.pdf
  9. Ministerio de Educación Superior. Reglamento de trabajo docente y metodológico. Resolución No. 210. La Habana: MES; 2007.
  10. Espinosa Brito A. Ética en el pase de visita hospitalario. Rev Cubana Salud Pública [Internet]. 2006 [citado 22 Dic 2010];32(4):[aprox. 11 p.]. Disponible en:
    http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662006000400008&lng=es&nrm=iso&tlng=es

 

 

Recibido: 6 de octubre de 2010
Aprobado: 4 de noviembre de 2010

 

Dr. Fernando Aparicio Martínez. Hospital Universitario “Celestino Hernández Robau”. Villa Clara. Email: fernandoam@capiro.vcl.sld.cu



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